La «zoca» gallega
2 febrero 2009 sin comentariosGalicia.-

«As zocas galegas son o pasado, o presente e o futuro do calzado». Así de orgulloso y seguro se muestra Alberto Geada, un joven lucense de Alfoz que, desde hace años, trata de mantener viva la artesanía de los zoqueiros, tan apreciada hasta los años sesenta del siglo pasado, tiempo en el que comenzó su cuenta atrás.
Mientras la mayoría de los oficios tradicionales se mueren por falta de relevo generacional, Alberto (hijo de zoqueiro) ha decidido poner todo su empeño en impedirlo y, para ello, ha buscado nuevas salidas comerciales a sus obras, las cuales, además de venderse en ferias de antigüedades y como recuerdos, también se pasean por pasarelas de moda o se utilizan en espectáculos de gran formato.
Desde su taller de Mondoñedo, el joven elabora artesanalmente todo tipo de diseños de madera, desde las propias zocas gallegas hasta las más desconocidas madreñas, una variedad de aquellas utilizada en la zona oriental de Lugo.
El artesano, que asegura que aún hay personas que visten a diario este calzado (sobre todo, en el área de Asturias que limita con León), no duda en resaltar sus cualidades: «manteñen o pé fresquiño en verán e quente en inverno». Además, y como prueba de que sabe venderse, confirma que tiene un estilo propio pero que también se adapta al «gusto do cliente».
Tanto empeño y dedicación hicieron que la fama de Alberto llegase a oídos de un joven diseñador barcelonés de origen gallego, Manuel Bolaño, quien necesitaba para su colección de invierno Miñas Celsas (2007), inspirada en la mujer gallega de finales del siglo XIX, unos zapatos tradicionales pero que mantuvieran un toque de lujo, distinción y modernidad. «Se trataba de reinterpretar las zocas gallegas para vestir», puntualiza el joven talento de la moda. Las manos expertas del artesano lucense dieron forma a la idea de Bolaño y el fruto, elaborado en un tiempo récord de 5 días, fue un estilizado calzado de madera, de una sola pieza, y que tenía una elevación de 16 centímetros de altura. «A única complicación coa que me atopei foi no tacón ?explica Alberto? porque tiña que traballar a partir dun toro de bidueiro [una de las mejores maderas para las zocas] moi grande e podía partir».
A pesar de este y otros hándicaps, como la dificultad que tuvo alguna modelo para desfilar con las zocas ?«Practicaron desde una semana antes para andar con soltura», reconoce Bolaños, la colección supuso un gran éxito para el joven diseñador, reconocido en desfiles como la Bread&Butter barcelonesa, y le permitió abrirse camino en el mundo de la moda. Por ello, Bolaño no ha dudado en requerir de nuevo la ayuda del zoqueiro lucense para elaborar el calzado de su nuevo catálogo de invierno, que aún presentará en marzo en París.
Nueva colección
En esta ocasión, Bolaño regresa de nuevo al imaginario gallego para presentar unos diseños genuinos, en los que funde el personaje carnavalesco del peliqueiro con la cultura china de los miau, debido a la cercanía que presentan sus trajes en cuanto a tejidos, volúmenes y colores. Así, y teniendo en mente las denominadas getas (calzado de madera que utilizaban las concubinas del emperador), Bolaño requirió de Alberto un innovador diseño, planteado sobre un zapato actual pero al que se le incorpora una plataforma de madera.
El artesano lucense, que se resiste a revelar más detalles sobre su nueva obra ?«Esperade a marzo?»?, no duda, sin embargo, en mostrarse optimista por haber logrado una nueva vía de escape para un oficio tan «falto de axudas» y en el que se «está permanentemente en crise». Como prueba de que lo está logrando aporta un dato más: gracias a Bolaño dos de sus zocas ya se muestran en el Museo Textil de Terrassa.
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